Nació el 30 de junio de 1930 en la hermosa y próspera ciudad de Temuco, en lo que es hoy la novena región del país. Hijo natural de Doña Magdalena Ulloa Ulloa, quien contrajo nupcias con Don Pedro Sandoval Elgueta, a quien conoció como su padre, aunque no adoptó su apellido.

Siendo muy niño fue llevado por su madre a un pequeño pueblo costero llamado Toltén, donde fue inscrito en el Registro Civil. De este modo paso sus más tiernos meses y primeros años de su niñez en diferentes lugares montañosos de la novena región; tales como el fundo “El Roble”, “Camabuey”, Toltén, Pitrufquén y el mismo Temuco le vieron correr, jugar, estudiar y trabajar ya a los 8 años, en diversas labores campestres y domésticas.

Por esas cosas que solo tienen sentido y proyección en los planes de un Dios lleno de gracia y misericordia, a los 7 años en las interminables noches campesinas y al calor de alegres fogatas, por primera vez y sin llegar a comprenderlo, escuchó por primera vez El Evangelio y aprendió los primeros himnos; “Cariñoso Salvador”, “Cuando allá se pase lista”, “OH que gran Misericordia” y otros marcaron en forma indeleble en su alma de niño, la fuerza y la grandeza del amor del Señor y Redentor Jesucristo. El instrumento que Dios utilizó para alumbrar el alma de este niño, sus padres y hermanos y de muchos otras familias campesinas, fue un mecánico de origen alemán, quien manejaba las máquinas trilladoras de trigo y que por las noches al calor de grandes fogatas, cantaba y predicaba en forma sencilla, la Palabra de Dios.

Cuando recién se empinaba sobre los diez años sufrió un gran dolor, su hermano mayor muere trágicamente, ya un par de años antes había perdido a su padre adoptivo, producto de una larga y penosa enfermedad.

 

A los doce años deja definitivamente el campo y sus labranzas, la compañía de pájaros y animales silvestres. Estos sus amigos han de quedar allí, mientras emigra a la ciudad. Pitrufquén le cobijará por dos años, luego Temuco la gran ciudad donde estudiará, trabajará y, conocerá por intermedio de su tío materno, con quien llega a vivir, la segunda Iglesia metodista de esa ciudad. Allí fue miembro, ocupando los cargos de: corista de la Iglesia, Vicepresidente de la Liga de jóvenes, exhortador de la Iglesia. El Pastor era un venerable varón, Don Pedro Alcayaga, esforzado y fiel ministro del Señor, que vivía y vestía modestamente, por no decir humildemente, como era común ver y conocer a los antiguos Pastores en este país.

 

Mientras su vida se desarrolla en la próspera capital de la Frontera, con su frondoso cerro Ñielol, sus ríos Cautín y Quepe, etc. Le sorprende el año 1953 en que debe cumplir su servicio militar en la base aérea de Maquehue, de donde egresa como Sargento de reserva y también recibe la condecoración, medalla y Diploma como el mejor soldado de su promoción.

Mientras cumple su servicio militar, viaja a Santiago como delegado de la Iglesia naciente en Temuco, lo que es hoy la Comunidad Iglesia Evangélica Nacional ( CIEN ) y, en 1954 en el mes de junio se traslada en forma definitiva a Santiago, invitado por el Pastor Reverendo José Emeterio Báez Silva, quien ya se ha constituido en su Maestro, pues ya hacía meses que recibía lecciones de Doctrina Bíblica de parte del Reverendo Báez.

 

El 7 de julio de 1954, ingresa a la Compañía de Teléfonos de Chile, donde sirvió por treinta y ocho años, llegando a ocupar diversos cargos, tales como Jefe de Grupo, Jefe de Sección y Jefe de División Subrogante.

 

En la Iglesia Metodista Independiente, ocupa los cargos de Presidente de la Sociedad de Jóvenes, Predicador Local, Maestro de Escuela Bíblica Dominical, Ayudante de Pastor, Presidente de la Asociación Misionera Evangélica de la IMI, etc.

 

El 10 de marzo de 1956, contrae nupcias con la hermana Flora Idelia Vargas Guerrero. De este matrimonio nacieron cuatro hijos: Manuel Eduardo, Cecilia Gabriela, Eliazer Bernabé y Ricardo Isaac. Este varón que llegó solo a Santiago, forma una familia compuesta de más de 21 personas.

 

El Pastor Manuel Eduardo Ulloa, fue llamado al ministerio cristiano por el Señor en el año 1957. Ese año lo sirvió como Pastor Probando, siendo ordenado Presbítero de la IMI el 12 de enero de 1958 por el Reverendo J. Emeterio Báez Silva. El 1 de agosto de 1986, fue reconocido como Pastor, por las Misiones Bíblicas Metodistas de los EE.UU. de la Iglesia Evangélica Metodista.

 

Durante 49 años de Ministerio del Pastor Ulloa, la Iglesia Metodista Independiente, ha crecido de una a cinco Iglesias en Santiago, un Local de Predicación en la ciudad de Curicó y una Iglesia en la ciudad de Temuco. Ordeno a cinco Pastores y a ocho Diáconos. La IMI cuenta con un Instituto Bíblico, Predicadores Locales y Maestros de Escuela Bíblica, fieles e idóneos para enseñar y formar a las nuevas generaciones.

 

Gracias a la humilde y honesta administración del Pastor Ulloa, las Misiones Bíblicas Metodistas, le brindaron su apoyo y reconocimiento total desde 1975, siendo Superintendente para la IMI en Chile y, apoyado en forma irrestricta por el Superintendente General Dr. James B. Fields, su gran amigo en la fe. Mantuvo una cordial amistad cristiana por muchos años con su hijo espiritual el Dr. Kenneth C. Hill a quien amo entrañablemente. Además de hermosos hermanos del Norte como el Dr. Breckbill, Dr. McKnight, Dr. Cooke, Rev. Jack Hilton, Hno. Johnnie Hunt, Jr. y Edwin M. Conn.

 

La Unión Juvenil Evangélica (UJE), de Temuco, la Confederación de Iglesias Evangélicas Fundamentalistas (CIEF), contaron con la participación dinámica del Pastor Ulloa, de esta última fue Presidente y Secretario Ejecutivo por varios períodos. Las Iglesias Evangélicas de Concepción, Temuco, Valdivia, Puerto Montt y otras, conocieron su labor evangélica y de defensa de la fe. También en América Latina y Estados Unidos de América.

La gran lucha por la versión de la Biblia RV 1909 y el uso de ella en las Iglesias Fundamentalistas, especialmente en Chile,  se debió al celo del Pastor Eduardo Ulloa.

En 1962 visita EE.UU., Holanda, conoce también Bélgica, Bolivia y Perú, invitado por el Concilio Internacional de Iglesias Cristianas (CIIC) y, por las Misiones Bíblicas Metodistas. Lo mismo haría en los años 1968,1972, 1979, 1986, 1990 y 1994.  En siete oportunidades visito el gran país del norte, EE.UU. También México, Ecuador y otros.

 

El 10 de agosto de 1994, recibió un Doctorado en Divinidad, otorgado por las Iglesias Evangélicas Metodistas de los Estados Unidos y la Escuela de Teología de Manahath, en reconocimiento a su labor Evangélica y especialmente su trabajo en Defensa de la Fe.

 

En 1997, el Pastor se acogió a un voluntario retiro de la actividad plena Ministerial, debido a su estado de salud principalmente, ocupándose básicamente de las actividades administrativas, en su calidad de Superintendente de la Iglesia Metodista Independiente. Aún así, nunca dejó de preocuparse de la IMI en todas las áreas de la Iglesia, hasta sus últimos días, prueba de ello, entregó los nuevos Estatutos para obtener nueva personalidad jurídica de derecho público.

 

El perfil del Pastor Manuel Eduardo Ulloa es el de:

Un hombre humilde dispuesto siempre al trabajo de servicio al Señor y a sus hermanos.

De una gran generosidad y grandeza de alma “Mas bienaventurada cosa es dar que recibir” se hicieron carne en su alma.

Un espíritu libre de egoísmo, avaricia y mezquindad, también desprovisto de ambiciones de protagonismo y figuración.

 

Lo dio todo generosamente para sus hijos, sus hermanos y la obra del Señor en general. Dejó la dirección de la Iglesia a la que sirvió por más de 49 años, a Pastores jóvenes y se retiro silenciosamente y tomó el lugar de un hermano más de la congregación.

 

Este niño, este joven, este hombre esforzado, hijo del rigor, sirvió con humildad, defendió la Iglesia del Señor con la bravura de un león. Cuando fue vilipendiado, ofendido, traicionado y calumniado, siempre puso “la otra mejilla”, dejando el juicio a su Señor.

Este varón encontró su deleite en Dios, su Palabra y su Gloria. “Cuando soy flaco, entonces soy poderoso” parece repetir con el Apóstol. Su alma encontró consuelo y fortaleza en ese precioso himno “Cariñoso Salvador” y aquel que canto muchas veces: “Fácil es cantar cuando reina la paz, pero en el dolor, es mejor cantar”  Amén.

 

¡Para la Gloria de Dios!

 

 

Santiago, enero 17 de 2006

Categorías: Biografia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *